Existen en el mercado distintos tipos de oro: oro blanco, rosa o amarillo. Y cada uno de ellos se consigue mediante un proceso tan delicado como preciso. Hoy hablamos de la fundición de oro y las distintas aleaciones que pueden obtenerse.

La obtención de los distintos tipos de oro

En el proceso de fundición de oro, el fundidor debe colocar los metales finos necesarios en un recipiente de grafito y arcilla.

Estos metales varían según los tipos de oro que queramos conseguir, si bien la norma dicta que cada una de las variantes debe estar compuesta por 750 gr. de oro puro. 

También varía el calor que se da al horno y que producirá la fusión de los materiales. Repasemos las diferencias según se trate de oro blanco, rosa o amarillo.

Cómo se obtiene el oro rosa

El oro rosa se consigue con una cierta cantidad de oro fino de 24 quilates (750 gr.), plata y cobre, y a una temperatura de 1.000 grados centígrados.

Tipos de oro - Oro Rosa

Cómo se obtiene el oro blanco

El oro blanco lleva en su composición oro fino (750 gr.), plata y paladio, y se consigue a una temperatura de 1.079 grados centígrados.

Tipos de oro - Oro blanco

Cómo se obtiene el oro amarillo

El oro amarillo, al igual que el rosa, se consigue con 750 gr. de oro fino, cobre y plata, aunque la proporción de la última es mayor que para la obtención de oro rosa (125 gr.). El punto de fusión para este tipo de oro es de aproximadamente 926 grados centígrados.

Tipos de oro - Oro amarillo

 

Oro rosa

Oro blanco

Oro amarillo

Oro fino

750 gr.

750 gr.

750 gr.

Otros metales

Plata y cobre

Plata y paladio

Plata y cobre

Punto de fusión

1.000 grados

1.079 grados

926 grados

En general, cuanto más puro es el oro, menos temperatura se necesita para fundirlo, mientras que cuanta más mezcla tenga de metales, mayor tiempo de fusión requiere.

Terminado el horneado de los metales, el líquido resultante se debe verter en otro recipiente de acero, de donde saldrán los lingotes.

Lingote de oro

El siguiente paso es el laminado por parte de los artesanos orfebres, quienes deben extraer una muestra del metal numerada y pesada, a fin de que sea analizada por el Control de Metales Preciosos.

Una vez recibida la certificación pertinente, se podrá utilizar la aleación, aunque para ello, el paso final será hornear de nuevo cada lingote a una temperatura de 600 grados centígrados y devolverle así su estructura inicial. 

Entonces los artesanos podrán laminar las piezas nuevamente, en función de los usos a que estén destinadas.