Ya has hecho lo más importante: encontrar la persona perfecta para casarte y dar el paso para casarte. Ahora sólo te falta pedírselo. Y eso te conduce a un punto clave: elegir un anillo de compromiso.

Porque no nos engañemos: la pedida de mano es un momento que genera mucha expectativa, y en esa expectativa siempre planea la tradición de regalar un bello anillo. Ya podemos preparar la pedida de mano de la forma más original, que la asociación con esa joya la tenemos grabada a fuego en nuestro subconsciente colectivo, y si ésta no está presente, corremos el riesgo de deslucir ese momento que tiene que ser perfecto.

Pero… ¿cómo elegir el anillo de compromiso? Es una decisión que genera mucha presión. La joya tiene que decir algo sobre ella y sobre vuestra relación, y a la vez sabemos que será mostrada ante familiares, amigos y conocidos. Además, para muchos hombres esta compra será la primera experiencia joyera de su vida. No es descabellado imaginar a alguno de ellos siendo atendido en la joyería y pensando que todos los anillos le parecen iguales.

Pero que no cunda el pánico. Todo es empezar. Aquí tienes una guía para elegir un anillo de compromiso que deje boquiabierta a tu pareja y sin poder pronunciar palabras más allá del sí, quiero.

1. Márcate un presupuesto

Suena mal empezar por la parte más materialista, pero es lo primero que te va a preguntar el joyero para enseñarte modelos que estén dentro de lo que tú puedes o quieres gastar.

Hay una leyenda urbana que dice que un anillo de compromiso debe costar lo mismo que dos meses de salario. Es una norma absurda. No hay nada romántico en endeudarte hasta las cejas para pedir la mano de tu chica. Un anillo carísimo puede condicionar que tengáis menos dinero para otras cosas también importantes, como una luna de miel más dulce, por ejemplo. Por eso tampoco tiene mucho sentido que demores la pedida de mano porque quieres ahorrar para un anillo fuera de tu alcance.

Siempre hay un anillo precioso esperándote que vale justo lo que puedes permitirte, y un buen joyero te conducirá hasta él. Lo que importa es el significado que para los dos tendrá esa bonita joya.

2. Haz que sea sorpresa

Cada vez es más común ver a parejas que van juntas a elegir el anillo de compromiso. Esta opción permite al novio asegurarse de que la talla del anillo es correcta y de que a ella le gusta el estilo, pero también le quita potencial a la pedida de mano, negándole demostrar a su novia lo detallista que puede llegar a ser. Y en novias que siempre se quejan de la falta de romanticismo de sus parejas, la sorpresa puede ser mucho mayor.

Imagínate la cara que pondrá tu chica si, además de planificar la ocasión perfecta para pedir su mano, le regalas un anillo que le encanta y aciertas de pleno en la talla. Hacer del anillo de compromiso una sorpresa completa te llevará trabajo, pero merecerá la pena.

Ahora bien, tampoco hagas de esto un asunto de Estado. Si sabes que tu chica insistirá en elegirlo o que siempre quiso lucir una joya de compromiso heredada de las mujeres de su familia, puedes sorprenderla en la manera de pedírselo o en otra cosa que se te ocurra. Simplemente haz lo que crees que a los dos os parecerá lo mejor.

3. Averigua su talla

Aquí es donde muchos hombres meten la pata: eligen un anillo precioso, pero cuando llega el momento mágico de ponerlo en el dedo de su novia… no le ajusta. No es una catástrofe, porque tiene solución yendo al joyero a que lo ajuste (ojo, que según qué diseños lo hacen muy difícil), pero es una pena pudiéndolo evitar.

Lo mejor es siempre coger a escondidas un anillo que ella use en el dedo anular de la mano donde lo vaya a llevar (a veces varía ligeramente la talla del mismo dedo en distinta mano) y llevárselo al joyero a que lo mida. Si es un anillo que no use a menudo, menos riesgo de que descubra tus intenciones al echarlo en falta.

4. Averigua su estilo

Esta ocasión tal vez haga que te fijes en cosas de ella en las que nunca te habías parado a pensar. ¿Lleva muchas joyas o pocas? ¿De gran tamaño o más discretas? ¿Lleva oro o plata? Vas a tener que agudizar tus dotes de detective, observar y preguntar discretamente.

Si tu chica es extrovertida y amante de las joyas vistosas, seguramente estará encantada con un anillo grande, que pueda lucir sin problemas. En cambio si es una chica discreta, a la que no le gusta llamar la atención con sus complementos, probablemente apreciará un anillo simple y sobrio, con gemas pequeñas. Si viste moda vintage, puede encantarle un anillo de estilo eduardiano, Art Déco o retro.

Una manera de sacarle información a tu novia es entrar accidentalmente en una joyería, con otro pretexto, como mirar relojes para ti, o para un familiar, y fijarte en lo que observa. Hay quien pregunta a amigas, cuñadas y suegra, pero a veces las influencias externas en algo tan personal son más perjudiciales que otra cosa.

5. Elige a un buen joyero

Un buen anillo lo encontrarás en una buena joyería, de confianza, que te asesore y certifique la autenticidad y la garantía de la joya. Además, debe estar dentro del rango de precios que tu puedas permitirte. En una buena joyería encontrarás precios para todos los bolsillos, e incluso podrás diseñar tú mismo el anillo que quieres, pactando el presupuesto con tu joyero.

6. Escoge la banda del anillo

Los anillos de compromiso suelen ser con banda de oro (blanco, amarillo o rosa), platino o plata. Están muy de moda los metales en blanco, es decir, oro blanco, plata o platino, aunque hay mujeres muy tradicionales que prefieren el oro amarillo.

Si optas por oro amarillo, no elijas necesariamente el más puro, ya que eso influye en la intensidad del tono amarillo y a muchas mujeres no les gusta muy subido. El oro de 14 o 10 kilates tiene una tonalidad más suave. El oro blanco es resultado de aleaciones con otros metales como el rodio, y requiere volver a enchaparlo de vez en cuando.

El platino dura más que el oro, que al ser más blando se desgasta y pierde cuerpo, pero con el tiempo se hace más opaco y es más difícil de recuperar su brillo que el del oro.

Anillo de compromiso de oro blanco

7. Escoge la gema del anillo

Una vez escogida la banda, llegamos al elemento crucial del anillo: la gema, que generalmente suele ser un diamante. Para muchos hombres, este paso de su aventura de elegir un anillo de compromiso les parecerá desalentador, pero teniendo en cuenta las “4 C’s” (en inglés), lo tendrán más fácil. Estos cuatro factores determinarán la calidad y el precio del anillo.

  • El corte o la talla (cut en inglés): la talla o el corte no se refiere al tamaño ni a la forma del diamante, sino a los ángulos y a las proporciones. De las cuatro C’s esta es la única que depende del artesano (las otras tres las determina la naturaleza de la piedra), y es la más importante, ya que por mucho que tengamos un diamante de un color precioso y una claridad o un peso en quilates perfecto, si el corte no es bueno, echará a perder lo más característico: el brillo.
    Un diamante bien tallado refleja la luz uniformemente de una faceta a otra y la proyecta desde la mesa (la parte superior) hasta la culata. Los diamantes con un corte demasiado profundo o demasiado superficial filtrarán la luz por las facetas equivocadas y darán al diamante un aspecto deslucido.
  • Color: muchos no lo saben, pero los diamantes pueden ser de muchos colores (sin contar con que se pueden someter a técnicas de coloración artificial). El tono del diamante se mide en una escala que va desde la D (sin color) a la Z (amarillo claro).
    Los diamantes auténticamente incoloros son raros y muy caros. Los más populares son los blancos. Todo es cuestión de gustos. Echa un vistazo a tus apuntes sobre los colores que tu chica prefiere en las joyas para saber el que puede gustarle.
  • Claridad o pureza: cuantas menos imperfecciones tiene un diamante, más claro o puro es, y más caro. Cuando hables de esto con el joyero, seguramente te hablará de las inclusiones que tiene la piedra, es decir, otros minerales o pequeñas fracturas dentro del diamante. Cuantas menos tenga, mejor. La pureza también se mide con una escala. El rango que va del SI1 al SI2 puede incorporar pequeñas imperfecciones que no son visibles a simple vista. Lo ideal es que elijas un diamante que esté dentro de este rango.
    En todo caso, las inclusiones no deben estar nunca ni en la mesa (parte superior) ni en una faceta del medio del diamante, por pequeñas que sean, ya que eso incide en la dispersión de la luz, haciendo que la piedra sea menos brillante.
  • Peso en kilates (carat en inglés): los kilates se refieren al peso del diamante. Cuanto más pese, más caro será.
    No es necesario obsesionarse con el peso de esta gema, ya que si el joyero es bueno puede hacer que el diamante dé la sensación de tener un peso superior al real con una montura y una forma adecuadas.

8. Escoge la forma de la gema

La gema de tu anillo de compromiso, generalmente un diamante, puede tener formas diversas, y elegir una u otra es totalmente cuestión de gustos. Hay otras muchas formas, como la forma de esmeralda, asscher o radiante, menos usadas en anillos de compromiso, pero igualmente bellas.

Formas de diamante

9. Escoge la montura y el engarce del anillo

El estilo o la montura del anillo es la manera en la que la piedra se coloca en la banda del anillo. Hay monturas para todos los gustos, desde las más sencillas a las más elaboradas y originales, todo depende de las preferencias de la que va a ser tu prometida. Además, hay quien combina rasgos de diferentes monturas en un mismo anillo. Aquí tienes las más populares:

Tipos de engarces de anillos

10. Asegurar tu anillo

Un anillo de compromiso es una inversión sentimental pero también financiera. Al ser una inversión puede merecer la pena asegurarla para posibles casos de pérdida, robo o daños. Hay seguros de hogar o de tarjetas de crédito que incluyen objetos de valor como este y sólo tienes que incluirlos en la lista de los valores a asegurar. Asegúrate también al comprar el anillo de certificar su autenticidad. En las joyerías de confianza cuentas con la garantía de la ley de metales preciosos española.